Acerca de la divulgación científica… y Cosmos 2.0

Publicidad Cosmos

Publicidad de Cosmos en una calle de la Región Metropolitana. Crédito: Cosmo Noticias.

Definiremos “divulgación científica”, en pocas palabras, como la actividad o actividades que intentan acercar el conocimiento científico al público general no especializado, sin por ello dejar de lado la rigurosidad que cada tema requiere.

Pero la divulgación no debe apuntar a un grupo fijo de personas; los que visitan todos los días un blog o asisten a charlas de divulgación. No estoy diciendo que de nada sirva que cada día sean los mismos interesados los que ‘consuman’ divulgación, pero no es solo a ellos a quienes debe apuntar la divulgación, sino a aquellos para quienes la ciencia es algo ajeno. Eso es excelente divulgación.

En un país donde el método científico es algo extraño para la mayoría, no es raro ver personajes de dudosa –y pésima- reputación intentando adivinar sismos en los programas de televisión u otros hablando del fin del mundo. Pero ya escribí una crítica acerca de eso y las amigas de Star Tres ya escribieron un artículo muy interesante acerca de los ‘profetas de los sismos’, así que no profundizaré.

Intente adivinar cuál es el tiempo mínimo que los canales nacionales deben dedicar a transmitir programación cultural. ¿Ya lo pensó? Bueno, la triste realidad es que se les exige transmitir un mínimo de una hora de programación cultural a la semana en horario de alta audiencia, lo que claramente es insuficiente y no siempre se cumple, ya que gran parte de los pocos programas culturales se emiten durante las tardes del sábado o domingo.

Solo como ejercicio, calculemos el porcentaje que se dedica a la transmitir programas culturales. Asumamos que la programación comienza a las 6 am y termina a las 2 am, totalizando 20 horas de transmisión diarias y 140 horas a la semana. De esas 140, solo 1 corresponde lo exigido, por lo tanto los canales nacionales de televisión abierta solo están “obligados” a dedicar el 0,7% de su contenido a la cultura.

Además, cabe destacar que el contenido científico de esta programación cultural es mínimo. Lamentablemente los programas que tratan con la ciencia son escasos en la televisión chilena, y los únicos ejemplos nacionales pueden encontrarse en cierto canal de pago.

Sí, necesitamos programas de cultura general, pero no estaría de más ver también algo de ciencia.

En un país como Chile, donde lo más visto durante la semana son las teleseries o el reality show de moda, ¡cuánta falta hacen programas no solo de ciencia, sino también culturales!

¿Por qué divulgar?

Divulgar ciencia permite que el público comprenda el mundo y la sociedad en que vivimos.

Gracias a la ciencia podemos saber cómo se formó la galaxia donde se encuentra el Sol y el planeta que habitamos. La ciencia nos dice cómo funciona tu cuerpo y el de tu perro (o gato, según su preferencia 🙂 ). También gracias a la ciencia estás leyendo estas líneas a través de una pantalla de computador o celular.

¿Para qué divulgar?

Esto tiene que ver ya no solo con la respuesta a las preguntas más sustantivas del por qué de las cosas, ni con su origen y significado, sino con las consecuencias técnicas derivadas del conocimiento científico.

La ciencia es la que nos permite vislumbrar un futuro auspicioso en calidad de vida material, educativa, sanitaria. La divulgación de los avances en diversos ámbitos nos permite dar una mejor discusión ciudadana en temas de salud (como el caso de las políticas públicas de inmunización) y de inversión en investigación y desarrollo (como en el caso del cobre y seguridad alimentaria).

La divulgación nutre de conocimientos sobre algunos vacíos de saber que por diversas razones las personas poseen, ausencia de conocimiento que muchas veces es llenada con superstición y miedo irracional, las que pueden terminar mal, muy mal, cuando son la única consejera para tomar decisiones. La divulgación de ciencia lleva certidumbre y esperanzas, por lo que hemos de cuidarla, promoverla y valorarla.

¿Y qué pinta el remake de Cosmos en todo esto? Bueno, ya sea por la alta suma invertida en la producción del programa o por otros intereses (que realmente dudo que correspondan al interés en la divulgación científica), la publicidad realizada al programa logró que el hashtag #Cosmos fuera trending topic en Twitter durante la transmisión del primer capítulo, haciendo que la ciencia fuera tema de conversación como pocas veces en Chile.

Aunque fue algo extraño, no me impresionó; la publicidad fue visible en varias partes de la ciudad (ver imagen superior), principalmente en paraderos y buses de la locomoción colectiva.

Y quienes vieron el programa no solo eran asiduos lectores de blogs o libros de divulgación; muchos eran solo curiosos, gente con ganas de aprender que no necesariamente tenía conocimientos previos.

Observación astronómica

Astronomía urbana; observación astronómica en Maule. Crédito: CAACH.

Lamentablemente, solo han podido ver Cosmos aquellos que tienen TV de pago y quienes han, digamos, compartido sus capítulos de forma digital. Por lo tanto el programa es visto solo por aquellos que pueden acceder a televisión pagada.

Por eso admiro a los profesores de ciencia que sin intereses de por medio son capaces de plantar la semilla de la curiosidad en sus alumnos. A quienes sacan sus telescopios a la calle, apuntan a la Luna y sus cráteres, Saturno y sus anillos o Júpiter y sus satélites para que la gente los observe por primera vez y escuchen atentos y maravillados qué es exactamente lo que están viendo. A quienes salen de las cuatro paredes con sus amigos o familiares a observar la brillante Estación Espacial Internacional atravesar el cielo y les explican que hay gente allí arriba haciendo experimentos que ayudan a mejorar la calidad de vida acá abajo. ¡Eso es divulgación!

Y por último, pero no menos importante, si de divulgación se trata, sigan a la Red Latinoamericana de Blogs de Ciencia (RedLBC) en Facebook y Twitter, ¡no se arrepentirán!

Artículo escrito en colaboración con Alexis Rebolledo (Alexius Today) de la RedLBC.

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Felipe Campos

Acerca de Felipe Campos

Ingeniero en Informática. Atraído desde pequeño por la ciencia, y aficionado a la astronomía desde hace algunos años. Con el tiempo que dispone, intenta acercar esta ciencia a la gente, ya sea mediante la publicación de artículos o de eventos y actividades astronómicas en Chile. Traductor de ESOcast para el Observatorio Europeo Austral.

  • Pingback: Bitacoras.com()

  • Oscar Alberto Salgado Cárdenas

    Hasta antes de leer que te referías a Chile, pensé que se trataba de México y me preguntaba ¿Qué programa de divulgación científica existe ne la televisión abierta (mexicana)…. pensé en “Tercer Milenio*” de Jaime Maussan ¿Te das cuenta, lo paupérrima programación científica que existe en los canales abiertos y comerciales de México? ¡NO EXISTE!

    Chile que es famoso entre otras cosas, por sus observatorios en el desierto de Atacama, tiene poca programación científica en canales abiertos, pero México que posee grandes científicos y divulgadores, tiene aún menos programas donde se pueda divulgar ciencia profesional y seria.

    Creo que es una triste realidad en nuestros países latinoamericanos, tengan gobiernos que no prestan atención al amplio talento científico y cultural que disponemos y tengan tan obtusa visión que no puedan ver más riqueza que la explotación de nuestros recursos naturales.

    Desarrollo científico y tecnológico es igual a riqueza, con la ventaja que es un recurso renovable.

    En la medida de nuestras posibilidades, sigamos divulgando la ciencia.

    _______
    *Tercer Milenio, es la peor basura pseudocientífica que contamina la mente de los mexicanos.

    • Astro_Pipe

      Es una triste realidad en Latinoamérica que quizá también se repite en Europa y EEUU, pero solo quise hablar de la realidad que conozco, que es la de mi propio país.

      Y no te preocupes por Tercer Milenio que habemos algunos que, a pesar de no vivir en México, ya lo conocemos Jaja!

      Saludos!