AIM: ¿Seremos capaces de evitar el impacto de un asteroide?

Asteroid Impact Mission (AIM)

Ilustración artística de la misión AIM. Crédito: ESA/Science Office.

Evitar el impacto de un asteroide contra la Tierra. Este es precisamente el cometido de la misión espacial Asteroid Impact Mission (AIM) en la que participa desde 2015 el profesor del departamento de Física, Ingeniería de Sistemas y Teoría de la Señal de la Universidad de Alicante (UA), Adriano Campo Bagatin.

Propuesta de la Agencia Espacial Europae (ESA), esta misión, conjuntamente con su homóloga estadounidense DART, forman la misión conjunta Asteroid Impact and Deflection Assessment (AIDA) que pretende comprobar, en 2022, si la tecnología disponible actualmente es capaz de desviar de su órbita un asteroide de unos 150 metros de diámetro.

“Ese asteroide –que será solo un banco de pruebas sin ningún peligro para la Tierra– orbita en torno a uno mayor, denominado Didymos, y precisamente esta oportunidad hace que la misión espacial AIM sea algo único, probablemente irrepetible en décadas y de las que hacen historia”, explica el profesor.

La parte europea de la misión AIM se enfrenta a principios de diciembre de este año a su mayor reto: conseguir el apoyo económico definitivo por parte de los ministerios encargados de los distintos países participantes.

Pequeños asteroides, los desconocidos

Los últimos programas de búsqueda han identificado a más del 90% de asteroides grandes cercanos a la Tierra sin que ninguno de ellos represente una amenaza hasta la fecha. Sin embargo, el problema real reside en los que son más pequeños. “Hay decenas de miles de asteroides del tamaño suficiente para atravesar la atmósfera como un cuchillo la mantequilla, cuyas órbitas se acercan a la Tierra continuamente, y que podrían causar incalculables daños humanos y materiales si finalmente golpearan su superficie”, explica Campo Bagatin.

En este sentido, un asteroide entre 100 y 500 metros de tamaño, entrando en la atmósfera con una velocidad de unos 100.000  km/h, puede formar un cráter de 1 a 10 km de diámetro. “De estos cuerpos se conocen como mucho un 15-20%. Siendo pequeños es difícil detectarlos y si uno de estos estuviera destinado a colisionar con la Tierra, cuando lo descubriéramos probablemente sería posible poner remedio con pocos años o décadas de antelación”, añade el experto.

Por todo ello, la misión AIM cuenta con el apoyo de decenas de científicos y personalidades europeas que han firmado la carta “I Support AIM”, presentada en rueda de prensa en Berlín el lunes 14 de noviembre de 2016. Entre los firmantes, se encuentran el reconocido cosmólogo británico Lord Martin Rees, de la Universidad de Cambridge, y el astrofísico y guitarrista de Queen, Brian May.

Actualización: En la cumbre ministerial de la ESA, la misión AIM ha sido cancelada pues no ha recibido los fondos necesarios y, por lo tanto, no podrá ser llevada adelante. Sin embargo, no todo son malas noticias, ya que se ha aprobado el financiamiento para la misión ExoMars 2020.

Fuente: SINC

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