Cassini observa meteoros chocando contra los anillos de Saturno

Meteoros en los anillos de Saturno

Cinco imágenes de los anillos de Saturno, tomadas por la sonda Cassini de la NASA entre 2009 y 2012, muestran nubes de material expulsado de impactos de pequeños objetos en los anillos. Crédito: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute/Cornell.

La sonda Cassini de la NASA ha proporcionado la primera evidencia directa de pequeños meteoroides entrando en las corrientes de escombros y chocando con los anillos de Saturno.

Estas observaciones hacen de los anillos de Saturno la única localización además de La Tierra, la Luna y Júpiter donde científicos y astrónomos aficionados han sido capaces de observar los efectos de los impactos. Estudiar el ritmo de impacto de los meteoroides desde fuera del sistema de Saturno ayuda a los científicos a comprender cómo se formaron los diferentes sistemas planetarios en nuestro sistema solar.

El sistema solar está lleno de pequeños y veloces objetos. Estos objetos frecuentemente golpean los cuerpos planetarios. Los meteoroides de Saturno se han estimado en un rango desde alrededor de una pulgada y media a algunas yardas (desde un centímetro hasta algunos metros) de tamaño. Ha llevado años a los científicos distinguir las huellas dejadas por nueve meteoroides en 2005, 2009 y 2012.

Los resultados de Cassini han mostrado a los anillos de Saturno como unos detectores muy eficaces de muchos tipos de fenómenos circundantes, incluyendo la estructura interior del planeta y las orbitas de sus lunas. Por ejemplo, una ondulación sutil pero extensa de ondas de 12.000 millas (19.000 kilómetros) a través de los anillos más interiores nos narra el impacto de un gran meteoroide en 1983.

Estos nuevos resultados implican que la tasa actual de impactos de pequeñas partículas en Saturno es casi la misma que en La Tierra – dos vecindarios muy distintos en nuestro sistema solar – y esto es excitante de ver”, dijo Linda Spilker, científica del proyecto Cassini del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. “Los anillos de Saturno actúan como un gigantesco detector de meteoroides – 100 veces la superficie de La Tierra – y Cassini visita el sistema de Saturno a largo plazo para hacer frente a esta cuestión

El equinoccio de Saturno en verano de 2009 fue un momento especialmente bueno para ver los escombros dejados por el impacto de meteoroides. El bajo ángulo del Sol sobre los anillos causó que las nubes de escombros parecieran brillantes contra los oscuros anillos en las imágenes del subsistema de imágenes científicas de Cassini.

Sabíamos que esos pequeños impactos ocurrían constantemente, pero no sabíamos como de grandes o frecuentes podían ser, y no esperábamos que necesariamente tomaran la forma de espectaculares nubes en cizalla”, dijo Matt Tiscareno, autor principal del articulo y científico de Cassini en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York. “La brillante luz del Sol sobre el filo de los anillos de Saturno en el equinoccio actúa como un dispositivo anti-camuflaje, por lo que estas características por lo general invisibles se volvieron visibles”.

Tiscareno y sus colegas piensan ahora que los meteoroides de este tamaño probablemente se rompen en un primer encuentro con los anillos, creando partes más pequeñas y lentas que luego entran en órbita alrededor de Saturno. El impacto en el interior de los anillos de estos meteoroides secundarios sacude las nubes. Las minúsculas partículas que forman estas nubes tienen rangos de velocidades orbitales alrededor de Saturno. Las nubes que forman pronto son estiradas en amplias y brillantes líneas diagonales.

Ilustración de la carrera de las nubes de escombros alrededor de Saturno.
Crédito de la imágen: Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York.

Los anillos de Saturno son inusualmente brillantes y limpios, lo que lleva a algunos a sugerir que los anillos son en realidad mucho más jóvenes que Saturno”, dice Jeff Cuzzi, coautor del articulo y científico interdisciplinario de Cassini especializado en anillos planetarios y polvo del Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California. “Para evaluar esta espectacular afirmación, debemos saber más sobre la velocidad con la que el material exterior está bombardeando los anillos. Este último análisis ayuda a completar la historia con la detección de los impactadores con un tamaño que no éramos capaces previamente de detectar directamente”.

Los detalles de las observaciones aparecen en un artículo en la edición de Science del jueves 25 de Abril.

Fuente: JPL

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