La contaminación lumínica oculta la Vía Láctea a un tercio de la humanidad

Vía Láctea

Vista de la Vía Láctea desde el Monumento Nacional de los Dinosaurios, EE.UU. Crédito: Dan Duriscoe.

Un nuevo atlas mundial de la contaminación lumínica revela que un tercio de las personas no puede ver la Vía Láctea en el cielo, incluyendo casi un 80% de los estadounidenses.

El atlas fue producido exhaustivamente con más de 10 años de datos satelitales y verificado por más de 30.000 mediciones desde tierra. Este estudio describe el efecto del rápido aumento de la luz artificial sobre el cielo nocturno en todo el mundo, documentando esta forma de contaminación que puede afectar ecosistemas a nivel global, dañar la salud humana y producir grandes costos energéticos innecesarios. El proyecto también ofrece sugerencias para reducir el impacto de la contaminación lumínica.

“Por supuesto, hay una conexión entre el desarrollo de un país y la contaminación”, dijo el autor principal del estudio Fabio Falchi, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Contaminación Lumínica en Italia (ISTIL). “Pero no es una ley de la naturaleza. El artículo sugiere [cómo] iluminar de una forma que se contamine mucho menos el ambiente”.

El equipo ingresó los datos y observaciones en un software de propagación de contaminación lumínica para crear un conjunto de mapas que determina la contaminación experimentada en cualquier ubicación dada.

Contaminación lumínica

Contaminación lumínica sobre el Parque Nacional de Árboles de Josué, EE.UU. Crédito: Dan Duriscoe.

El atlas también permite a los investigadores determinar qué lugares están particularmente lejos de tener cielos oscuros; El Cairo resultó ser la región más distante en ese sentido. Otras áreas muy contaminadas fueron la región de Bélgica/Países Bajos/Alemania, la llanura Padana en Italia, y la secuencia de ciudades desde Boston a Washington D.C. en Estados Unidos. En algunos lugares como Singapur, los habitantes nunca experimentan una noche “completa”; de hecho, los cielos son tan brillantes para la mayor parte de esa población que sus ojos nunca se adaptan completamente a la visión nocturna, dijeron los investigadores.

Varios sitios astronómicamente importantes aún mantienen noches oscuras, incluyendo lugares en el norte de Chile, Hawái, La Palma en las Islas Canarias, Namibia y la península de Baja California en México. Gran parte de África y los desiertos de todo el mundo, donde la población es baja, también ofrecen buenas oportunidades para observar el cielo, indicó Falchi. Sin embargo, en muchos de esos lugares, igualmente se puede detectar la contaminación lumínica sobre el horizonte.

Este nuevo atlas proporciona el primer vistazo completo de la extensión de la contaminación lumínica a escala global, dijeron los investigadores, y puede ser usado para evaluar la efectividad de los programas para reducir la contaminación y para identificar los lugares que más necesitan medidas de protección.

Los investigadores también crearon el siguiente video para visualizar el alcance de la contaminación lumínica en la Tierra.

El estudio “The new world atlas of artificial night sky brightness” fue publicado el 10 de junio de 2016 en la revista Science Advances.

Fuente: Space.com

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