El hexágono gigante de Saturno podría ser finalmente explicado

Hexágono de Saturno

El hexágono de Saturno, observado por Cassini en 2012. Crédito: NASA/JPL-Caltech/SSI/Hampton University.

El gigantesco y misterioso hexágono que se encuentra en el polo norte de Saturno puede finalmente tener una explicación. La extraña figura de nubes fue descubierta en 1988 por científicos que recolectaban información de la sonda Voyager de la NASA que sobrevoló a Saturno en 1980 y 1981, pero su existencia no fue confirmada sino hasta que la nave Cassini observó el planeta con anillos años más tarde.

En ningún planeta se ha visto algo como este hexágono. La estructura, que contiene una revoltosa tormenta en su centro, tiene una anchura aproximada de 32 mil kilómetros e imágenes térmicas demuestran que desciende hasta unos cien kilómetros en la atmósfera de Saturno.

Los científicos han otorgado un buen número de explicaciones del origen del hexágono. Por ejemplo, agua arremolinada dentro de un balde puede generar torbellinos que tienen huecos con figuras geométricas. Sin embargo, no hay ningún balde gigantesco en Saturno que pueda contener este titánico hexágono.

Voyager y Cassini identificaron algunas características en este extraño hexágono que pueden ayudar a explicar cómo se formó. Por ejemplo, los puntos del hexágono rotan alrededor del centro en casi la misma forma exacta en la que Saturno rota en su eje. Además, una corriente en chorro, como las que se ven en la Tierra, flota hacia el este a unos 360 kilómetros por hora en Saturno, en un camino que parece seguir la parte externa del hexágono.

Ahora los investigadores han desarrollado un modelo que se asemeja de mejor manera a las características del hexágono que los intentos anteriores.

“Con un simple modelo, hemos sido capaces de simular muchas de las propiedades observadas en el hexágono”, comentó Raúl Morales-Juberías, líder del estudio, científico en el New Mexico Institute of Mining and Technology.

Los científicos corrieron varias simulaciones en un computador de una corriente en chorro a propulsión flotando hacia el este en un camino curvo cerca al polo norte de Saturno. Pequeñas perturbaciones en el chorro, las cuales se esperan cuando se choca contra otra corriente, formaron un hexágono. Asimismo, este hexágono simulado giró alrededor de su centro a velocidades cercanas al de la figura real.

El escenario que mejor se acomoda al hexágono de Saturno incluye profundas corrientes al nivel de las nubes, aclararon los investigadores. Vientos bajo el nivel de las nubes aparentemente ayudan a mantener la forma del hexágono y controla el ritmo al cual el hexágono flota.

Diferentes modelos, como los que incluyen vientos profundos o no los tienen en cuenta, no coinciden con el hexágono de Saturno. Por ejemplo, éstos resultan en una estrella de seis puntas o con figuras con menos de seis puntos, o con seis pares de tormentas organizadas en un patrón hexagonal.

Morales-Juberías quiere comparar ahora su nueva investigación con modelos de otros equipos para ver cómo soportan sus descubrimientos. Él y sus colegas detallaron sus hallazgos en junio en el The Astrophysical Journal Letters.

Fuente: Space.com

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