El hombre que nos enseñó el poder de un pequeño paso

Neil Armstrong posa para esta fotografía antes de la histórica misión del Apollo 11 en julio de 1969. Crédito: NASA.

Cuentan sus compañeros de la NASA, que Neil Armstrong era con diferencia el astronauta más reservado de carácter de todo aquel grupo de elegidos para ir a la Luna, y también el que más sangre fría demostraba.

Piloto de vocación e ingeniero aeronáutico de carrera, cuentan los que le conocieron que siempre pareció que Armstrong tuvo a la muerte rondando, más la suerte siempre estuvo de su parte.

Siendo comandante de la misión Gemini 8 junto a David Scott, su cápsula sufrió un fallo en los impulsores mientras estaban acoplados a un módulo de prueba en órbita, esto causó que ambas naves comenzaran a girar sin control en el vacío del espacio; Armstrong fue capaz de poner su cerebro a funcionar en aquellas condiciones incompatibles con el razonamiento y conseguir desacoplarse de la nave sin sufrir daños y realizar una reentrada de emergencia salvando su vida y la de su compañero.  Ningún astronauta que posteriormente pasó por esa misma prueba en los simuladores fue capaz de acabar tan exitosamente.

En las pruebas de vuelo del que sería el futuro sistema de descenso del módulo lunar (prueba realizada en las instalaciones de la NASA años antes del Apollo 11), al aparato le falló la propulsión y se estrelló veloz y estrepitosamente contra el suelo, tan sólo instantes antes Armstrong había sido capaz de eyectar su asiento y salvarse de milagro.

A segundos de aterrizar en la Luna a punto estuvo de no poder posarse porque el terreno no era el adecuado y para colmo se les terminaba el combustible, la única opción era abortar peligrosamente el aterrizaje y volver a la órbita lunar, pero una maniobra precisa y Armstrong posó al módulo lunar “Eagle” en la superficie del Mar de la Tranquilidad mientras en Houston sudaban tinta porque sólo les quedaba un segundo de combustible.

Por una cuestión de casualidad pisó primero la Luna, más bien por una cuestión de movilidad interna del módulo lunar, ambos astronautas una vez con los trajes puestos no podían moverse dentro de la capsula y la NASA dictaminó que la única manera de iniciar el paseo lunar era que Neil saliera primero porque era el más cercano a la escotilla. Y así fue como humildemente se convirtió en el primer hombre en dejar su huella en la tierra gris lunar al tiempo que decía la histórica frase “Este es un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”.

Nunca le atrajo el festejo y boato que la NASA organizó alrededor de su figura, de hecho concedía muy pocas entrevistas y siguió siendo una persona de carácter reservado que trabajó casi toda su vida al margen de la prensa, primero en la NASA como ingeniero y más tarde en una compañía aeronáutica privada. Para su compañero Buzz Aldrin dejó las apariciones, las fiestas y la atención mediática. Nunca se comportó como si hubiera hecho lo que hizo, a saber, lanzarse a la aventura del espacio más grande que el hombre ha conocido, embutidos en una nave no más amplia que una furgoneta confiando en una tecnología en pañales, en las mentes pensantes de los ingenieros, en las leyes de la física, en sus propias capacidades y en la suerte claro.

Paradojas de la vida, no tuvo foto de sí mismo en la superficie lunar, pero tampoco le importó, su nombre ya estaría para siempre en las páginas de la historia.

Ayer 25 de Agosto, con 82 años, una rutinaria operación de corazón hizo que la muerte no admitiese más prórrogas y se lo llevó.

Estoy segura que a medida que el ser humano vaya explorando más planetas, mayor será la admiración que la figura de Neil y la de todos los integrantes de las misiones Mercury, Gemini y Apollo nos despierte. A partir de ahora miraremos a la Luna y nos acordamos de él y también de GusEdRogerDonnWallyPeteJackAlStuJim o Ron.

Hasta siempre Neil Armstrong. (5 de Agosto de 1930 – 25 de Agosto de 2012).

Neil Armstrong: 1930-2012. Crédito: NASA.

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