El vuelo espacial afecta de manera diferente a hombres y mujeres

Salud espacial de hombres y mujeres

Diferencias clave entre hombres y mujeres en relación a cómo se adaptan al vuelo espacial. Crédito: NASA/NSBRI.

Durante los últimos tres años, científicos de la NASA han estado examinando las diferencias de cómo se ve afectada la salud de los y las astronautas debido al vuelo espacial. Los resultados son fascinantes.

En 2011, la NASA y el Instituto Nacional de Investigación Biomédica Espacial (NSBRI) –por recomendación de la Academia Nacional de Ciencias– reunieron seis grupos de trabajo para investigar y sintetizar el cuerpo actual de conocimiento acerca del vuelo espacial humano y animal. Los grupos se centraron en la adaptación cardiovascular, inmunológica, sensomotora, musculoesquelética, reproductiva y sus implicaciones sobre el comportamiento de hombres y mujeres debido al vuelo espacial.

El estudio, realizado pensando en vuelos espaciales de mayor duración, informa de las consideraciones de salud y seguridad necesarias para los astronautas, particularmente de acuerdo a su sexo y diferencias de género.

Y sí, los grupos de trabajo consideraron tanto el sexo como el género. Como señaló la NASA:

Aunque en los últimos años las definiciones se han vuelto más matizadas en la comunidad clínica, “sexo” está definido aquí como la clasificación de masculino o femenino según la genética de un individuo y “género” se refiere a la auto-representación de una persona como hombre o mujer en base a las interacciones sociales. Sabemos que en la Tierra, los principales componentes del cuerpo humano son influenciados por factores sexuales y de género. Sacar de la ecuación la gravedad impone un elemento completamente nuevo en nuestra comprensión de las implicaciones sobre la salud de las diferencias de sexo y género.

El grupo de trabajo listó diferencias que surgen de la exposición a ambientes naturales y de aquellas inducidas por la exposición al vuelo espacial. Por ejemplo, las mujeres sufren menos de pérdida auditiva en edades avanzadas (un efecto sobre la salud observado en la Tierra), y no exhiben signos importantes de deficiencia visual después de estar expuestas a la microgravedad (un efecto sobre la salud observado en el espacio). Los hombres, por otro lado, experimentan déficits en ambas áreas. Información como esta ayudará a identificar las necesidades específicas tanto de hombres como de mujeres astronautas al momento de planear una misión.

Este es un resumen de los resultados más importantes:

  • La intolerancia ortostática, o la incapacidad de estar de pie por periodos extensos sin desmayarse, es más frecuente luego del aterrizaje en mujeres que en hombres. Una posible razón de esta diferencia observada en la intolerancia ortostática entre los sexos es la distensibilidad vascular reducida de pierna, lo que fue demostrado en estudios de reposo en cama, que es una análogo terrestre del vuelo espacial.
  • Las mujeres sufren una pérdida mayor de volumen de plasma sanguíneo que los hombres durante el vuelo espacial, y la respuesta al estrés de las mujeres incluye característicamente un aumento de frecuencia cardiaca, mientras que los hombres responden con un aumento de resistencia vascular. Aún así, estas observaciones en la Tierra requieren más estudios en el espacio.
  • El síndrome de deficiencia visual debido a la presión intracraneal (VIIP) se manifiesta con cambios anatómicos oculares, que van desde clínicamente leves a importantes, con una serie de cambios en la función visual correspondiente. Actualmente el 82% de los hombres astronautas versus el 62% de las mujeres astronautas (que han volado en el espacio) se ven afectados. Sin embargo, hasta ahora todos los casos clínicamente significativos han ocurrido en hombres.
  • Se han reportado cambios en la función y concentración de los componentes clave del sistema inmune relacionados con el vuelo espacial. No obstante, no se ha observado diferencias entre las respuestas inmunes de hombres y mujeres en el espacio. En tierra, las mujeres presentan una respuesta inmune más potente que los hombres, lo que las hace más resistentes a infecciones virales y bacterianas; una vez infectadas, las mujeres presentan una respuesta incluso más fuerte. Esta respuesta, sin embargo, hace a las mujeres más susceptibles a enfermedades autoinmunes. No está claro si estos cambios en tierra ocurrirán durante misiones espaciales más extensas, o misiones que incluyen exploración planetaria (exposición a la gravedad).
  • La radiación representa un peligro mayor para el viaje espacial. Se ha reportado que las mujeres son más susceptibles al cáncer inducido por la radiación que los hombres; por lo tanto, los niveles aceptables de exposición a la radiación son menores para las mujeres astronautas en relación a los hombres astronautas.
  • Sobre la transición a microgravedad después de llegar a la Estación Espacial Internacional (ISS), las mujeres astronautas informaron una frecuencia ligeramente mayor de síndrome de adaptación espacial (una forma de cinetosis) comparado con los hombres. Al contrario, más hombres experimentan síntomas de cinetosis después de regresar a la Tierra. Sin embargo, estos datos no eran estadísticamente significativos, debido a los tamaños de muestras relativamente pequeños y las pequeñas diferencias en la incidencia del síndrome de adaptación espacial reportado por los hombres y mujeres astronautas.
Fundoscopio

La astronauta Karen Nyberg usa un fundoscopio para examinar su ojo en órbita. Crédito: NASA.

  • La sensibilidad auditiva, medida en varias frecuencias, disminuye con la edad mucho más rápido en hombres que en mujeres astronautas. No hay evidencia que sugiera que las diferencias auditivas basadas en el sexo en la población de astronautas están relacionadas con la exposición a la microgravedad.
  • La respuesta musculoesquelética humana a la disminución de gravedad es altamente variable entre los individuos y no se observó una diferencia basada en el sexo.
  • Las infecciones de tracto urinario en el espacio son más comunes en mujeres y han sido tratadas exitosamente con antibióticos.
  • No hay evidencia de diferencias de sexo en términos de comportamiento o respuestas psicológicas al vuelo espacial. El análisis de mediciones del rendimiento neuroconductual y sueño de astronautas de la ISS no mostró diferencias de sexo ni de género usando el Test de Vigilancia Psicomotriz de estado de alerta y Escalas Analógicas Visuales de carga de trabajo, estrés, y calidad de sueño. Dado que todos los candidatos a astronautas se someten a un sólido proceso de evaluación y selección psicológica, la probabilidad de una condición adversa de comportamiento de salud o desorden psiquiátrico disminuye de gran manera.

Aunque muchos de los datos derivaron del estudio de astronautas que pasaron tiempo a bordo de la ISS, hay un desequilibrio de datos disponibles de hombres y mujeres, debido principalmente a que han volado menos mujeres al espacio. Claramente, eso es algo que debe ser corregido.

Los resultados han sido publicados en la edición del 17 de noviembre de 2014 de Journal of Women’s Health.

Fuente: io9

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...