Impactos catastróficos hicieron posible la vida en la Tierra

Impacto de meteoritos en la sopa primordial

Impacto de meteoritos en la Tierra primitiva.

¿Cómo se desarrolló originalmente la vida en la Tierra a partir de compuestos orgánicos hasta convertirse en células capaces de evolucionar? Pudo haber dependido de impactos de enormes meteoritos y cometas; el mismo tipo de evento catastrófico que ayudó a poner fin al reinado de los dinosaurios hace 65 millones de años. De hecho, los antiguos cráteres de impacto pudieron haber sido precisamente donde la vida fue capaz de desarrollarse en la hostil Tierra primitiva.

Esta es la hipótesis propuesta por Sankar Chaterjee, profesor de geociencia y conservador de paleontología en el Museo de la Universidad de Tecnología de Texas.

“Es más importante que hallar cualquier dinosaurio. Es lo que todos hemos buscado; el Santo Grial de la ciencia”, dijo Chatterjee.

Nuestro planeta no siempre fue la “canica azul” amigable para la vida que conocemos y amamos en la actualidad. En un punto temprano de su historia era cualquier cosa, pero no hospitalario para la vida como la conocemos.

“Cuando la Tierra se formó hace unos 4.500 millones de años, era un planeta estéril e inhóspito para los organismos vivientes”, explicó Chatterjee. “Era una caldera hirviente de volcanes en erupción, lluvias de meteoros y gases nocivos y calientes. Mil millones de años más tarde, era un planeta con agua y sereno rebosante de vida microbiana; los ancestros de todos los seres vivos”.

¿Cómo ocurrió exactamente esta transición? Esta es la gran pregunta en paleontología, y Chatterjee cree que pudo haber encontrado la respuesta dentro de algunos de los cráteres de impacto más grandes y antiguos del mundo.

Después de estudiar los ambientes de las rocas de fósiles más antiguas conocidas en Groenlandia, Australia y Sudáfrica, Chatterjee dijo que podrían ser restos de cráteres antiguos y pueden ser los primeros lugares donde comenzó la vida en ambientes profundos, oscuros y calientes, similares a los que se encuentran en respiraderos hidrotermales en los océanos actuales.

Los meteoritos más grandes que crearon cuencas de impacto de aproximadamente 560 kilómetros de diámetro inesperadamente se convirtieron en crisoles perfectos, según Chatterjee. Estos meteoritos también perforaron la corteza de la Tierra, creando respiraderos hidrotermales impulsados volcánicamente. También trajeron los bloques básicos de la vida que podrían concentrarse y ser polimerizados en las cuencas de cráteres.

Además de los nuevos compuestos orgánicos –y, en el caso de los cometas, cantidades considerables de agua-, los cuerpos que impactaron la Tierra también pudieron haber traído los lípidos necesarios para ayudar a proteger el ARN y permitir que se siguiera desarrollando.

“Las moléculas de ARN son muy inestables. En entornos de respiraderos, se descompondrían rápidamente. Algunos catalizadores, tales como proteínas simples, fueron necesarios para que el ARN primitivo se replicara y metabolizara”, dijo Chatterjee. “Los meteoritos trajeron este material lipídico graso a la Tierra primitiva”.

Basado en una investigación realizada por el profesor David Deamer de la Universidad de California, los ingredientes de las importantes membranas de las células fueron traídas a la Tierra por meteoritos y existieron en cráteres llenos de agua.

“Este material lipídico graso flotó en la superficie del agua en las cuencas de cráteres, pero se desplazó hasta el fondo gracias a las corrientes de convección”, sugiere Chatterjee. “En algún punto de este proceso durante el paso de millones de años, esta membrana grasa podría haber encapsulado ARN simple y proteínas juntos como una burbuja de jabón. Las moléculas de ARN y proteínas comienzan a interactuar y comunicarse. Eventualmente el ARN dio paso al ADN –un compuesto mucho más estable- y con el desarrollo del código genético, las primeras células se dividieron”.

Y el resto, como se dice, es historia.

Chatterjee reconoce que se necesitará más experimentos para ayudar a apoyar o refutar esta hipótesis.

Fuente: Universe Today

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  • Jorge Torres Hernández

    Me parece muy factible esta teoría, conjuga todas las cualidades que podrían hacer el impacto de un meteorito un encendedor para la vida.