La Escala de Río: Cuantificando las consecuencias del hallazgo de una civilización extraterrestre

Placa sondas Pioneer

Las sondas Pioneer 10 y 11 cargan pequeñas placas que identifican su tiempo y lugar de origen, en caso de que otra civilización pudiese encontrar una de las naves. Crédito: NASA Ames.

Entre los misterios del Universo que pueden ser investigados por la ciencia, la posibilidad de la existencia de inteligencia extraterrestre sigue siendo uno los más fascinantes.

Aunque no tenemos evidencia alguna de la existencia de vida inteligente fuera de la Tierra, las culturas antiguas de todo el mundo ya habían especulado sobre esta posibilidad, pero con la tecnología actual, nosotros podemos finalmente tener las herramientas adecuadas para llevar a cabo investigaciones serias.

Probablemente el mejor ejemplo de esta capacidad actual son los programas SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence), uno de los cuales apunta a detectar señales electromagnéticas de comunicación tecnológica extraterrestre. Otro programa es SETA (Search for Extraterrestrial Artifacts), que busca sondas espaciales o plantas de energía solar orbital (conocidas como “esferas de Dyson”). Hallar una señal inequívoca de tecnología extraterrestre sería evidencia de la existencia de inteligencia extraterrestre, incluso si nunca encontramos alguna especie viva.

Los científicos coinciden en que a pesar de que el descubrimiento de una civilización alienígena es un evento poco probable, si llegase a ocurrir tendría profundas consecuencias sociales, políticas, religiosas, intelectuales y científicas. Pero, ¿podemos cuantificar el impacto de dicho evento? ¿Podemos comparar los efectos de diferentes situaciones de contacto extraterrestre?

Con el objetivo de cuantificar y comparar eventos, las escalas son una herramienta científica familiar. Por ejemplo, las escalas como Celsius, Fahrenheit o Kelvin son usadas para cuantificar temperatura. La escala de Beaufort expresa la fuerza de las tormentas a través de la velocidad del viento, mientras que la escala Saffir-Simpson clasifica la potencia de los huracanes y la escala de Fujita hace lo mismo con los tornados.

Iván Almár del Observatorio Konkoly en Budapest (Hungría) y Jill Tarter del Instituto SETI en California desarrollaron una escala similar para cuantificar la importancia potencial de cualquier anuncio de descubrimiento de inteligencia extraterrestre.

Su escala fue presentada inicialmente en el 51 Congreso Internacional de Astronáutica, en la 29 Reunión de Evaluación de la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, en octubre del año 2000. El evento fue realizado en Río de Janeiro, Brasil, por lo que fue apodada “escala de Río”. El paper actual fue publicado en 2011 en Acta Astronautica. Más tarde ese mismo año, otro artículo de Almár y Margaret Race del Instituto SETI presentó en Philosophical Transactions de la Royal Society unas cuantas mejoras a la escala de Río, tras analizar los debates dentro de la comunidad científica durante la última década.

La escala de Río es, en cierto modo, similar a la escala de Turín de dos dimensiones publicada en 1997, que cuantifica las consecuencias de un encuentro con un asteroide cercano. La escala de Turín toma en cuenta el daño potencial del impacto de un asteroide y la probabilidad de su colisión con la Tierra. Fue el primer intento de combinar en una escala ordinal los efectos de dos parámetros igualmente importantes, lo que resultó en un rango de 0 (sin peligro para la humanidad) a 10 (colisión segura con capacidad de causar una catástrofe global).

El índice de la escala de Río (RSI) fue originalmente descrito como: RSI = Q x δ

Donde Q es un nivel estimado de consecuencias obtenido de la suma de tres parámetros: clase, tipo de descubrimiento y distancia al fenómeno, mientras que δ representa la credibilidad del descubrimiento, un factor más subjetivo que probablemente varíe con el tiempo. Los valores altos siempre representan consecuencias potencialmente más importantes.

Parámetros escala de Río

Tabla de los parámetros que resultan en un valor Q y el valor δ de fiabilidad. La clase de fenómeno tiene 6 índices, el tipo de descubrimiento 5, y la distancia a la civilización o artefacto 4. Finalmente, el factor de fiabilidad tiene 5 posibles índices.

En la tabla superior, la escala de Río tiene un valor para cada una de las tres categorías de Q, cuya suma va de 3 a 15. La fiabilidad estimada del descubrimiento anunciado, δ, tiene cinco posibles valores y puede disminuir o aumentar con el tiempo y entre diferentes observadores. Un anuncio verificado por muchos expertos de varias formas no relacionadas es un caso de δ = 4/6. Una señal inequívocamente falsa significa δ = 0.

El producto de Q y δ es el efecto potencial sobre la humanidad del anuncio del descubrimiento de una inteligencia extraterrestre. El resultado va de 0 a 10 (11 niveles en total).

Escala de Río

Nivel de importancia de las potenciales consecuencias que tendría el anuncio de descubrimiento de una civilización extraterrestre sobre la humanidad. El resultado se obtiene del producto de Q y δ.

La diferencia entre las clases de mensajes “dirigidos a la Tierra” y “omni-direccionales” indica si la inteligencia extraterrestre conoce al planeta Tierra.

Aunque SETI y SETA apuntan a cazar señales extraterrestres, otras observaciones pueden incluir detecciones fortuitas realizadas involuntariamente (probablemente por astrónomos). Para las clases de “filtración” y “astroingeniería”, lo primero se refiere a radiación electromagnética que se filtra al espacio, mientras que lo segundo se refiere a cualquier otro tipo de actividad tecnológica.

Los fenómenos efímeros son aquellos verificados una vez, pero nunca repetidos, mientras que los fenómenos regulares pueden ser verificados por repetidas observaciones o investigaciones. La reevaluación de datos de archivo vendría de antiguas colecciones de datos, y dichos reportes podrían ser difíciles de verificar. La distancia de 50 años-luz es una distancia arbitraria que permite una comunicación de ida y vuelta a la velocidad de la luz durante el transcurso de una vida humana.

Incluso cuando enfrentemos un evento de consecuencias posiblemente altas (un valor alto para Q), si el anuncio de la detección de una civilización extraterrestre no es creíble (bajo valor para δ), esto reducirá la significancia real del descubrimiento.

El Comité SETI Permanente de la Academia Internacional de Astronáutica (IAA) adoptó la escala de Río con un nivel de significancia decenal, tomando el ejemplo de la famosa escala de Richter que cuantifica la magnitud de un sismo. En el sitio web del mencionado comité, puedes calcular el RSI para diferentes escenarios por tu cuenta.

Iván Almár y Jill Tarter señalaron “el descubrimiento de inteligencia extraterrestre como un evento de amplias consecuencias, pero de baja probabilidad” y sugirieron que su escala de Río podría ser usada por los medios como una herramienta para evitar malinterpretaciones y sensacionalismo sobre los anuncios acerca de civilizaciones extraterrestres. Será la tarea de un grupo de expertos independientes calcular el índice en la escala de Río para cualquier presunto descubrimiento.

Fuente: Phys.org

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