La nueva visión de las sondas Voyager

Concepto artístico de una nave Voyager. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

Cuando la NASA lanzó la nave espacial Voyager 1 en 1977, la misión era estudiar los planetas exteriores del Sistema Solar. Ahora, las dos sondas están tan lejos que son capaces de hacer mediciones de nuestra galaxia desde la perspectiva de un forastero.

Por primera vez, los científicos han sido capaces de medir un tipo de radiación que fluye desde la Vía Láctea que en otras galaxias se ha relacionado a los lugares de nacimiento de estrellas jóvenes y calientes.

No había existido una manera de hacer mediciones de la radiación (conocida como Lyman-alpha) de nuestra propia galaxia, hasta que las sondas estuvieron a aproximadamente 40 veces más lejos del Sol que la Tierra; a una distancia más cercana, las emisiones de nuestro propio Sistema Solar ahogan el débil resplandor de la galaxia.

“Las dos nave espaciales están dejando de lado el gran resplandor de la radiación Lyman-alpha en que es bañado el Sistema Solar y, al estar menos cegadas por ella, perciben la radiación mucho más débil proveniente de la galaxia”, escribió a Discovery News la astrónoma e investigadora principal del estudio Rosine Lallement del Observatorio de París en Meudon, Francia. “Es como empezar a ver pequeñas velas dentro de una habitación bien iluminada”, dijo.

Las sondas Voyager están atravesando las regiones límites en el espacio donde la cantidad de gas del Sol disminuye y la cantidad de gas de la galaxia aumenta.

Los suministros de energía de las sondas están disminuyendo, lo que significa que muchos de los instrumentos, incluyendo una plataforma giratoria para el espectrómetro de Voyager 1, han tenido que ser apagados, lo que limita la cantidad de tiempo de observación, dijo el astrónomo Jeffrey Linsky, de la Universidad de Colorado en Boulder, a Discovery News.

Ambas naves Voyager generan electricidad a partir del calor emitido por el decaimiento natural del plutonio radiactivo, el mismo tipo de sistema de energía a bordo del Mars Science Laboratory, un rover de la NASA lanzado en noviembre.

Las sondas Voyager deberían tener suficiente energía para comunicarse con la Tierra hasta, por lo menos, 2020.

Los nuevos datos permitirán a los científicos probar sofisticados modelos de computadora que han sido desarrollados para comprender galaxias lejanas y, tal vez, ayudar en la búsqueda de las primeras estrellas del Universo.

Fuente: Discovery News

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...