Los planetas como la Tierra están cerca de casa

Ilustración artística de un hipotético planeta habitable con dos lunas y orbitando una estrella enana roja. Crédito: David A. Aguilar.

Ilustración artística de un hipotético planeta habitable con dos lunas y orbitando una estrella enana roja. Crédito: David A. Aguilar.

Usando datos disponibles públicamente del telescopio espacial Kepler de la NASA, un grupo de astrónomos del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica (CfA) ha descubierto que el 6% de las estrellas enanas rojas tiene planetas habitables del tamaño de la Tierra. Dado que las enanas rojas son las estrellas más comunes en nuestra galaxia, el planeta “tipo Tierra” más cercano podría estar a solo 13 años-luz de distancia.

“Pensábamos que tendríamos que buscar en grandes distancias para encontrar un planeta como la Tierra. Ahora nos damos cuenta que hay otra Tierra probablemente en nuestro propio patio trasero, esperando ser descubierta”, dijo la astrónoma de Harvard y autora principal Courtney Dressing (CfA).

Dressing presentó sus resultados en una conferencia de prensa en el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica en Cambridge, Massachusetts.

Las estrellas enanas rojas son más pequeñas, frías y tenues que el Sol. Una enana roja promedio tiene solo un tercio del tamaño y una milésima parte de la luminosidad del Sol. Desde la Tierra, ninguna enana roja es visible a ojo descubierto.

A pesar de su baja luminosidad, estas estrellas son buenos lugares para buscar planetas como la Tierra. Las enanas rojas componen hasta tres de cada cuatro estrellas en nuestra galaxia, alcanzando un total de al menos 75.000 millones. La señal de un planeta en tránsito es mayor, debido a que la estrella misma es más pequeña, por lo que un mundo del tamaño de la Tierra bloquea una mayor parte del disco de la estrella. Y dado que un planeta tiene que orbitar más cerca de una estrella fría a fin de estar en la zona habitable, es más probable que transite desde nuestro punto de vista.

Dressing examinó el catálogo de Kepler de 158.000 estrellas objetivo para identificar todas las enanas rojas. Luego analizó esas estrellas para calcular sus tamaños y temperaturas de forma más precisa. Descubrió que casi todas esas estrellas eran más pequeñas y frías de lo que se pensaba anteriormente.

Dado que el tamaño de un planeta en tránsito es determinado en relación al tamaño de la estrella, basándose en qué parte del disco de la estrella cubre el planeta, al ser las estrellas más pequeñas de lo que se creía los planetas también lo son. Y una estrella más fría tendrá una zona habitable más estrecha.

Dressing identificó 95 candidatos planetarios orbitando estrellas enanas rojas. Esto implica que al menos el 60% de dichas estrellas tiene planetas más pequeños que Neptuno. Sin embargo, la mayoría no tenía el tamaño y temperatura adecuados para ser considerados verdaderamente como la Tierra. Tres candidatos planetarios eran cálidos y con un tamaño similar al terrestre. Estadísticamente, esto significa que el 6% de todas las estrellas enanas rojas debería tener un planeta tipo Tierra.

“Ahora conocemos la proporción de planetas habitables alrededor de las estrellas más comunes de nuestra galaxia”, dijo el coautor David Charbonneau (CfA). “Esta proporción implica que será mucho más fácil buscar vida fuera del Sistema Solar de lo que se pensaba anteriormente”.

El Sol está rodeado por un enjambre de estrellas enanas rojas. Aproximadamente el 75% de las estrellas más cercanas son enanas rojas. Ya que el 6% de ellas debería contener planetas habitables, el mundo tipo Tierra más cercano probablemente esté a solo 13 años-luz de distancia.

Localizar mundos como la Tierra cercanos podría necesitar un telescopio espacial pequeño dedicado, o una gran red de telescopios terrestres. Estudios de seguimiento con instrumentos como el Giant Magellan Telescope y el Telescopio Espacial James Webb podrían decirnos si algún planeta cálido y en tránsito tiene una atmósfera y además estudiar su química.

Dicho mundo sería diferente del nuestro. Orbitando tan cerca de su estrella, el planeta probablemente estaría acoplado por marea. No obstante, esto no impide la vida, ya que una atmósfera razonablemente gruesa o un profundo océano podrían transportar calor alrededor del planeta. Y aunque las estrellas enanas rojas jóvenes emiten fuertes estallidos de luz ultravioleta, una atmósfera podría proteger a la vida en la superficie del planeta. De hecho, tales eventos podrían ayudar a que la vida evolucione.

“No necesitas un clon de la Tierra para tener vida”, dijo Dressing.

Dado que las estrellas enanas rojas viven mucho más que las estrellas como el Sol, este descubrimiento plantea la interesante posibilidad de que la vida en tales planetas sería mucho más vieja y evolucionada que la vida en la Tierra.

Cuando una estrella enana roja es joven puede emitir fuertes estallidos en luz ultravioleta. Crédito: David A. Aguilar.

Cuando una estrella enana roja es joven puede emitir fuertes estallidos en luz ultravioleta. Crédito: David A. Aguilar.

“Podríamos encontrar una Tierra de 10.000 millones de años de antigüedad”, especuló Charbonneau.

Los tres candidatos planetarios en la zona habitable identificados en este estudio son KOI 1422.02 (“Kepler Object of Interest”, u “Objeto de Interés de Kepler” en español), que tiene el 90% del tamaño de la Tierra y una órbita de 20 días; KOI 2626.01, 1,4 veces el tamaño de la Tierra en una órbita de 38 días; y KOI 854.01, 1,7 veces el tamaño de la Tierra en una órbita de 56 días. Los tres se encuentran a aproximadamente 300 a 600 años-luz de distancia y orbitan estrellas con temperaturas entre 5.700 y 5.900 grados Fahrenheit. (En comparación, la superficie del Sol tiene 10.000 grados F.)

Estos resultados serán publicados en The Astrophysical Journal.

Fuente: CfA

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

  • Pingback: Bitacoras.com()

  • La verdad que esta moda de buscar planetas como la tierra me parece un poco inutil, ya que no podemos llegar hasta a ellos ni siquiera verlos directamente. Es como un niño de parvulos planteandose que asignaturas estudiará en su cuarto año de carrera universitaria.