Los planetas gigantes gaseosos son difíciles de destruir para la Estrella de la Muerte

Estrella de la Muerte

Representación de una Estrella de la Muerte. Crédito: Krischan (Blitz Research Planet Creator).

El año pasado, un grupo de físicos calculó la plausibilidad de construir una Estrella de la Muerte completamente funcional (no ficticia) que fuese capaz de destruir planetas, y descubrió que el terror tecnológico del Imperio Galáctico podría, de hecho, destruir planetas rocosos como la Tierra, pero un planeta gaseoso del tamaño de Júpiter sería un verdadero desafío.

Ahora, modelos reales, pero teóricos, confirman que los gigantes de gas como Júpiter serían muy difíciles de destruir por cualquier medio, incluyendo estrellas que experimentan estallidos periódicos. Estrellas reales, es decir, no Estrellas de la Muerte.

Alan Boss es un destacado astrofísico del Departamento de Magnetismo Terrestre de la Institución Carnegie de Washington, a quien le gusta crear modelos tridimensionales de sistemas planetarios. En un reciente trabajo, creó modelos 3D para ayudar a comprender los posibles orígenes de Júpiter y Saturno, dos gigantes de gas del Sistema Solar.

Boss creó diferentes modelos de estrellas nuevas, que están rodeadas por discos de gas en rotación donde se cree que se forman los planetas. Sus modelos se basaban en diferentes teorías de formación planetaria, como que los planetas podrían formarse a partir del lento crecimiento de los núcleos de hielo y roca, seguido por la rápida acreción de gas desde el disco circundante, o que los planetas se forman a partir de cúmulos de gas denso, que aumentan en masa y densidad, formando un planeta gigante de gas en una sola etapa.

Lo que descubrió fue que, independiente de cómo se formen los planetas gigantes gaseosos, deberían ser capaces de sobrevivir a estallidos periódicos de masa transferida desde el disco de gas a la joven estrella. Un modelo similar a nuestro propio Sistema Solar fue estable durante más de 1.000 años, aunque otro modelo que contenía planetas similares a nuestros Júpiter y Saturno fue estable durante más de 3.800 años. Los modelos demostraron que estos planetas fueron capaces de evitar ser forzados a migrar hacia el interior para ser engullidos por el proto-sol en crecimiento, o ser expulsados del sistema planetario por los encuentros cercanos entre sí.

“Los planetas gigantes de gas, una vez formados, pueden ser difíciles de destruir, incluso durante los energéticos estallidos que experimentan las estrellas jóvenes”, dijo Boss.

Algunas estrellas como el Sol experimentan estos estallidos periódicos que pueden durar alrededor de 100 años. La Estrella de la Muerte, por otra parte –que según el mundo de Star Wars, es una estación de batalla del tamaño de una luna diseñada para sembrar el terror a través de la galaxia- usa estallidos cortos del superláser generado por su reactor de hipermateria. Sin embargo, se dice que el reactor principal de la Estrella de la Muerte tiene una producción de energía equivalente a varias estrellas de la secuencia principal. Pero para destruir un planeta como Júpiter, se necesitaría toda la energía de los sistemas esenciales y de soporte vital, lo que no es necesariamente posible.

Así que, en todos los casos –real, teórico y ficticio- ¡los gigantes de gas parecen estar a salvo!

Fuente: Universe Today

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