Ninguna supernova acabará con nosotros en 2012

Otra teoría errónea para el fin del mundo en 2012 es que una explosión de supernova podría lastimar la vida en la Tierra. Los astrónomos pueden decir con seguridad que no hay alguna estrella amenazadora lo suficientemente cerca como para dañar la Tierra.

Fotografía de la supernova 1987A obtenida por el telescopio Hubble. Crédito: NASA, ESA, R. Kirshner.

Dada la increíble cantidad de energía involucrada en una explosión de supernova –tanta como la que el Sol “crea” durante toda su vida-, otra teoría apocalíptica errónea es que tal tipo de explosión podría ocurrir en 2012 y perjudicar la vida en la Tierra. Sin embargo, dados la inmensidad del espacio y los largos periodos entre eventos de supernovas, los astrónomos pueden decir con seguridad que no hay alguna estrella amenazadora lo suficientemente cerca como para dañar la Tierra.

Los astrónomos estiman que, en promedio, aproximadamente una o dos supernovas explotan cada siglo en nuestra galaxia. Pero para que la capa de ozono de la Tierra sea dañada por una supernova, el estallido debe ocurrir a menos de 50 años-luz de distancia. Todas las estrellas cercanas capaces de convertirse en una supernova están mucho más lejos que eso.

Cualquier planeta con vida, que se encuentre cerca de una estrella que se convertirá en supernova, de hecho, experimentaría problemas. Los rayos X y gamma provenientes de la supernova podrían dañar la capa de ozono, que nos protege de la dañina luz ultravioleta (UV) presente en los rayos del Sol. Mientras menos ozono exista, más luz UV alcanza la superficie. En algunas longitudes de onda, un aumento de sólo 10% en UV a nivel del suelo puede ser letal para algunos organismos, incluyendo el fitoplancton cerca de la superficie del océano. Debido a que estos organismos forman la base de la producción de oxígeno en la Tierra y la cadena alimentaria marina, cualquier trastorno importante para ellos podría desembocar en un problema a nivel mundial.

Otro evento explosivo, llamado estallido de rayos gamma (GRB), a menudo está asociado a una supernova. Cuando una estrella masiva colapsa sobre sí misma –o, con menos frecuencia, cuando dos estrellas de neutrones compactas colisionan-, el resultado es el nacimiento de un agujero negro. Cuando la materia cae hacia un agujero negro recién nacido, parte de ella se convierte en un chorro de partículas tan potente que se puede abrir camino a través de la estrella antes que las capas más exteriores del astro hayan comenzado a colapsar. Si ocurre que uno de los chorros está dirigido hacia la Tierra, los satélites en órbita detectan un estallido de rayos gamma altamente energéticos en algún lugar en el cielo. Estos estallidos ocurren casi diariamente y son tan potentes que pueden ser vistos a través de miles de millones de años-luz.

Un estallido de rayos gamma podría afectar a la Tierra en la misma manera en que lo haría una supernova –y a una distancia mucho mayor-, pero sólo si su chorro apunta directamente hacia nuestro planeta. Los astrónomos estiman que la Tierra podría ser afectada por un estallido producido hasta a 10.000 años-luz de distancia con cada uno separado por aproximadamente 15 millones de años, en promedio. Hasta ahora, el estallido más cercano registrado, conocido como GRB 031203, ocurrió a 1.300 millones de años-luz de distancia.

Como sucede con los impactos, es probable que nuestro planeta ya haya experimentado tales eventos durante su larga historia, pero no hay razones para esperar que un estallido de rayos-gamma en nuestra galaxia ocurra en el futuro cercano, y mucho menos en diciembre de 2012.

Fuente: Astrobiology Magazine

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