No caer en lo cotidiano

51 Peg b

Curva de velocidad radial de la estrella 51 Pegasi que dio lugar al descubrimiento del primer exoplaneta.

Nunca he negado mi admiración hacia Michel Mayor. Me parece un genio de nuestros días. Me gusta leer noticias en las que aparece y hace unos días hice lo propio con una entrevista que le hicieron en un diario español. El titular de la entrevista era claro, directo y conciso: “Ojalá cuando viajemos por el cosmos no nos avergoncemos de la Tierra”. Un mensaje de unidad donde no habla ni de fronteras ni de razas. Habla de humanidad.

Para situarnos, hace 17 años Michel Mayor abrió las puertas de otros mundos descubriendo el primer exoplaneta girando en torno a una estrella de la secuencia principal. A día de hoy, Mayor y su equipo ya han descubierto más de 200.

Este primer descubrimiento se produjo en una noche de Julio de 1995. Para celebrarlo Michel Mayor “abrió una botella de vino espumoso del Ródano y bautizó a su planeta como 51 Pegasi b”.

A día de hoy ya se conocen 778 exoplanetas y el número seguirá creciendo a un ritmo exponencial. Cada semana llegan varios avisos de nuevos descubrimientos. Pero en ocasiones, un número tan alto de descubrimientos hace que se le suela restar relevancia por ser un hecho que ya empieza a ser cotidiano, pero no debería ser así.

Descubrir un exoplaneta es descubrir un nuevo mundo. Un mundo tremendamente alejado que nosotros nunca llegaremos a pisar. Futuras generaciones, y no hablo de nuestros nietos ni bisnietos, tal vez imaginen una forma viable de viajar hasta ellos. Pero de lo que sí estamos seguros, y es una de las más importantes consecuencias del descubrimiento de 51 Peg b, fue que había más planetas girando en torno a otras estrellas.

Y no hay que confundir nuevos exoplanetas con nuevas formas de vida. El descubrimiento de un nuevo exoplaneta no implica que haya vida. Para eso se tienen que dar unas condiciones muy específicas en las que no voy a entrar. Pero os adelanto que es muy difícil reunirlas, al menos para que haya vida tal y como la conocemos en nuestro planeta.

La conclusión de lo que os he hablado hoy es que cada descubrimiento cuenta. Cada vez que descubrimos un exoplaneta deberíamos tomarlo como si fuera el primero porque sus condiciones serán distintas al de otro exoplaneta, en mayor o menor medida.

Por lo tanto los datos que ofrezca para investigar sobre formación planetaria, atmósferas, o incluso posible presencia de actividad biológica siempre habrá aspectos novedosos que hagan avanzar en la investigación.

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