Planeta rocoso que se desintegra podría revelar los secretos de cómo se formó nuestro sistema solar

Desintegración exoplaneta KIC 1255 b

Ilustración artística de la desintegración del exoplaneta KIC 1255 b. Crédito: Maciej Szyszko

Una emocionante nueva investigación de los astrónomos de la Open University (OU) y las Universidades de Warwick y Sheffield ha abierto la posibilidad de descubrir de qué están hechos los planetas distantes. Las observaciones hechas por el equipo de astrónomos pueden ayudar a revelar la composición química de un pequeño planeta rocoso que orbita su estrella a unos 1.500 años luz de la Tierra, lo cual incrementaría nuestro entendimiento de cómo los planetas, incluido el nuestro, se formaron.

Usando ulACAM, la mejor cámara ultra rápida que existe en la actualidad, en el telescopio William Herschel (WHT), del Science and Technology Facilities Council (STFC), los astrónomos encontraron un extraordinario exoplaneta que llamaron ‘KIC 1255 b’.

“Un año en el KIC 1255 b solo dura 16 horas en la Tierra y todo el planeta parece estar cocinándose lentamente debido al intenso calor de su sol”, comentó Jakub Bochinski, investigador y estudiante de la OU y autor principal del estudio. La superficie del planeta tiene una temperatura de 1.800 °C (2.100 °K), lo suficientemente caliente para evaporar rocas. Como resultado, las capas exteriores del planeta son continuamente destruidas, haciendo que las rocas evaporadas formen una cola de cometa que sigue al planeta en su órbita.

Cada vez que el planeta completa una órbita, él y su cola bloquean la luz de la estrella a nuestra vista. El planeta es pequeño, aproximadamente del tamaño de Mercurio, muy pequeño para ser visto. Sin embargo, fue descubierto gracias a su nube de polvo, que bloquea el 1% de la estrella en cada órbita. En comparación, Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar, también bloquearía el 1% de la luz del Sol en un escenario similar.

La nube de polvo se agranda y achica en tamaño en lo que parece un patrón al azar, desapareciendo por momentos completamente de nuestra vista. Cinco noches de observación con el WHT mostraron de manera clara esta variación, ofreciendo una oportunidad única para encontrar el mecanismo responsable de dicha conducta inusual.

Las medidas hechas con la ULTRACAM son las más sensibles que se han realizado de momento, y revelaron que la nube de polvo, cuando es visible, bloquea un poco más la luz azul de la estrella que su luz roja. Un efecto similar sucede en la Tierra cuando la luz del Sol se extiende sobre el polvo por la atmósfera, haciendo parecer que su luz restante se enrojezca. El color exacto que depende del polvo sobre el cual se esparce (mediciones que también se realizaron con la ULTRACAM), puede revelar el tamaño y la composición del polvo. Finalmente, una serie de mediciones realizadas a  KIC 1255 b puede revelar la composición química de la nube.

Debido a que la nube de polvo está hecha de la superficie del planeta que se desintegra, la misma técnica permitirá medir la composición química del planeta. El equipo espera realizar esta primera medida exogeológica con observaciones durante el 2015.

Jakub Bochinski añadió: “esta es una emocionante ruptura ya que abre la posibilidad de determinar la composición química de este planeta. Al hacerlo, podemos descubrir que tan típico es nuestro sistema solar, ayudándonos a entender de una mejor manera cómo se formó la Tierra y los demás planetas”.

Fuente: Phys.org

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