¿Por qué invertir en ciencia?

Tecnología desarrollada por Orbitec para el diseño de un nuevo tipo de motor de cohete. Crédito: NASA.

Cada día veo una nota en Twitter, recibo un email, o escucho a alguien en la TV preguntar por qué nos molestamos en gastar tanto dinero en la NASA. ¡Miles de millones de dólares! ¡Deberíamos utilizar ese dinero aquí, en la Tierra!

Este argumento es incorrecto en todas las formas posibles. Ignorando que gastamos ese dinero en la Tierra, ignorando que el presupuesto de la NASA es mucho menos del 1% del presupuesto de la nación, ignorando que la cantidad que utilizamos en la NASA por año es menos que lo que se gasta en aire acondicionado en las tiendas de campaña en Afganistán, ignorando que gastamos cinco veces más en tabaco en un año que en la exploración espacial… ese argumento sigue siendo totalmente erróneo.

¿Por qué?

Porque cuando invertimos en ciencia, cuando invertimos en el espacio, cuando invertimos en la exploración, siempre, siempre obtenemos mucho más como recompensa que lo que gastamos. Y no sólo en dólares y centavos.

¿Ve la imagen superior? Muestra el diseño de un nuevo tipo de motor de cohete. Generalmente, el combustible es bombeado en una cámara donde los químicos se encienden y son apagados en el otro extremo, creando impulso. El diseño de la imagen lo hace de una nueva manera: cuando el combustible es bombeado en la cámara, es girado, creando un vórtice. Esto centra el flujo, manteniéndolo cerca del centro de la cámara. De esta manera, cuando el combustible se enciende, mantiene las paredes de la cámara frías.

Y… ¿qué?

Bueno, usando esta tecnología –desarrollada para cohetes de la NASA[1], recuerde- los ingenieros diseñaron una manera de bombear agua de manera más rápida y eficiente para combatir incendios. El resultado es, como mínimo, sorprendente:

Una serie de pruebas utilizando casas deshabitadas en la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea compararon este nuevo sistema con una capacidad de descarga de 20 galones por minuto y 1.400 libras por pulgada cuadrada (psi), versus una manguera de mano estándar de 100 galones por minuto y 125 psi, la clase que generalmente usan unos pocos bomberos para controlar el fuego. La manguera estándar apagó el fuego de una sala de estar en 1 minuto y 45 segundos usando 220 galones de agua. El nuevo sistema extinguió un fuego idéntico en 17,3 segundos usando 13,6 galones (con una manguera que sólo necesita una persona para ser manejada).

En otras palabras, este nuevo sistema apaga el fuego más rápido, usando menos agua, y –lo que es fundamental- se necesita menos bomberos para operar la manguera. Esto deja libre bomberos que se necesitan para hacer otras tareas importantes en el trabajo, y, por tanto, hace el combate contra el fuego más rápido y seguro.

No hay manera en que se podría haber predicho de antemano que el invertir en la NASA nos habría llevado a la creación de esta innovación en ‘tecnología salvavidas’. Pero es una garantía que el invertir en ciencia siempre lleva a innovaciones de gran alcance y grandes beneficios para nuestras vidas.

Por esa razón necesitamos invertir en ciencia: en NASA, en NSF, en NOAA, y todas las demás agencias que exploran el mundo que nos rodea. Es por nuestro propio bien. Y siempre tiene recompensa.

Nota:
[1] Hay que señalar que esta tecnología fue desarrollada por Orbitec –una compañía contratista- para la NASA y no por la NASA misma.

Fuente: Bad Astronomy

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