¿Pueden las ondas de radio acercarnos a las exolunas?

Concepción artística de un planeta con sus lunas transitando una estrella. Crédito: Dan Durda.

Shannon Hall[1], considera que el próximo gran descubrimiento de la astronomía será detectar una exoluna orbitando alrededor de un distante exoplaneta. Aunque nadie ha sido capaz de confirmar una exoluna, al menos de momento, la caza continúa.

Un equipo de investigación cree que seguir el rastro de las emisiones de las ondas de radio puede guiar a los astrónomos a este innovador descubrimiento.

Con los métodos actuales aparecen muchas dificultades para encontrar exolunas. Algunos astrónomos creen que escondidas en las profundidades de la gran cantidad de datos recogidos por la misión Kepler de la NASA (enfocada en buscar exoplanetas), hay minúsculas señales confirmando la presencia de los satélites en exoplanetas.

Si una exoluna transita la estrella inmediatamente antes o después que su planeta lo hace, habrá una minúscula perturbación en la luz observada. Aunque los científicos han buscado esta información en el satélite Kepler, han vuelto con las manos vacías.

Es por ello que el equipo, liderado por el estudiante de Ph.D. Joaquín Noyola de la Universidad de Texas en Arlington, decidió mirar más cerca de nuestro hogar. Específicamente, Noyola y sus colegas analizan las emisiones de ondas de radio que pueden resultar de la interacción de Júpiter y su luna más cercana, Ío.

Durante su órbita, la ionosfera de Ío interactúa con la magnetosfera de Júpiter (una capa de plasma cargado que protege al planeta de la radiación) para crear una corriente friccional que emite ondas de radio.

“Esta es una nueva forma de buscar estos objetos”, dijo el asesor de tesis de Noyola, Zdzislaw Miselak en una rueda de prensa. “Dijimos ‘¿qué sucedería si este mecanismo ocurre afuera de nuestro sistema solar?’. Entonces, hicimos algunos cálculos y ellos mostraron que hay algunos sistemas solares que si tienen lunas, pueden ser descubiertas de esta manera”.

El equipo incluso apuntó a dos exoplanetas — Gliese 876b, que está a unos 15 años luz de la Tierra, y Epsilon Eridani b, que se encuentra a 10.5 años luz —que pueden ser buenos objetivos para empezar su búsqueda.

Con un descubrimiento tan prometedor en el horizonte, astrónomos teóricos han empezado a buscar por los factores que pueden hacer considerar una de estas exolunas como habitable.

“La mayoría de los explanetas detectados son gigantes gaseosos, muchos de los cuales se encuentran en la zona habitable”, comentó el coautor Suman Satyal, otro estudiante de Ph.D. en la Universidad de Texas de Arlington. “Estos gigantes gaseosos no pueden sostener vida, pero consideramos que las exolunas orbitando estos planetas pueden ser habitables”.

Claro que una mirada a Ío muestra los drásticos efectos que puede tener un planeta cercano a su luna. La fuerte atracción gravitacional de Júpiter ha distorsionado a Ío, causando que su forma oscile, lo cual genera una enorme fricción de las mareas. Este efecto ha causado más de 400 volcanes activos.

Pero una luna a una distancia mayor puede ciertamente ser habitable. Una segunda mirada a Europa (la segunda luna más cercana a Júpiter) demuestra esta faceta. Es posible que haya vida bajo la corteza helada de Europa.

Las exolunas pueden ser frecuentes, y pueden albergar vida. Pero solo el tiempo lo dirá.

Los resultados de este estudio han sido publicados el 10 de agosto en Astrophysical Journal  y están disponibles en Internet.

Fuente: Universe Today

[1] Periodista científica ‘freelance’. Graduada de 2 B.A. del Withman College (física y filosofía), 1 M.S. en astronomía en la Universidad de Wyoming y actualmente cursa un M.S. en Salud y reporte ambiental en la NYU’S Science.

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