Qué nos enseñan los cráteres en la Luna sobre la Tierra

Cuando la Luna estaba recibiendo su mayor número de impactos, ahí estaba la Tierra. Crédito: Dan Durda.

Cuando la Luna estaba recibiendo su mayor número de impactos, ahí estaba la Tierra. Crédito: Dan Durda.

La mejor manera de responder algunas preguntas sobre nuestro planeta es observando completamente algún otro lugar… en el caso de los cráteres de impacto y cuándo, cómo y con qué frecuencia se forman, ese lugar se puede encontrar brillando sobre nosotros casi todas las noches: nuestra propia compañera en el espacio, la Luna.

Mediante el estudio de los cráteres de impacto lunares tanto los científicos jóvenes como los ancianos pueden unir las piezas de los procesos físicos que tuvieron lugar durante el violento momento de su creación, así como determinar cada cuánto la Tierra –un objetivo considerablemente mayor– estaba experimentando eventos similares (y probablemente también en un número mayor).

Sin una atmósfera sustancial, sin agua y sin actividad tectónica, la superficie de la Luna es una verdadera cápsula del tiempo para eventos que han tenido lugar en nuestra región del Sistema Solar. Mientras la Tierra con su constante evolución tiende a esconder el pasado, la Luna revela sus secretos más fácilmente… esto es por lo que las misiones lunares presentes y futuras son tan importantes para la ciencia.

Por ejemplo el cráter Linné. Un joven, e inmaculado cráter lunar, de 2,2km de diámetro Linné se formó hace menos de 10 millones de años… mucho antes que los humanos caminaran sobre la Tierra, sí, pero muy reciente en términos geológicos lunares.

Mapeo láser del cráter Linné por el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA.

Mapeo láser del cráter Linné por el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA.

Una vez se pensó que el circular Linné (como otros cráteres) tiene forma de tazón, sentando así un precedente de la morfología de los cráteres en la Luna y en la Tierra. Pero las observaciones de mapeo láser por el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA determinaron a principios de 2012 que ese no es el caso; Linné es en realidad más que un invertido cono truncado, con un suelo interior aplanado por paredes inclinadas que se levantan por encima de medio kilómetro de su borde.

En nuestro planeta el proceso de erosión del viento, del agua, y de la tierra pronto distorsionan las formas de los cráteres como Linné, desgastándolos, rellenándolos y finalmente escondiéndolos totalmente de la visión aérea. Pero en el medio ambiente sin aire de la Luna donde el único desgaste proviene de más impactos, ellos mantienen su forma por periodos de tiempo más largos, pareciendo nuevos por muchos millones de años. Estudiando cráteres jóvenes con mayor detalle, los científicos ahora están capacitados para entender lo que pasa cuando objetos grandes colisionan contra la superficie de un planeta – eventos que pueden y ocurren bastante regularmente en el Sistema Solar, y los que han permitido incluso que la vida se establezca en la Tierra.

La mayoría de los cráteres visibles en la Luna hoy en día –Linné excluido, por supuesto– se piensa que fueron formados dentro de un estrecho periodo de tiempo entre 3,8 y 3,9 mil millones de años atrás. Este periodo, llamado El Bombardeo Intenso Tardío, vio una gran cantidad de impactos a lo largo del Sistema Solar interior, no solo en la Luna, sino también en Marte, Mercurio, presuntamente en Venus y también en la Tierra. De hecho, con 4 veces su diámetro, la Tierra es un objetivo mucho más grande que la Luna, parece lógico que la Tierra fue impactada muchas más veces que la Luna. Tal cantidad de impactos introdujo material del Sistema Solar exterior a la Tierra temprana así como a la derretida superficie terrestre, emitiendo componentes como el agua que fue atrapada en la corteza… e incluso creando el tipo de medioambiente donde la vida pudo empezar a desarrollarse y prosperar.

(Se ha insinuado que incluso hubo un periodo de intensos impactos más largo, apodado “El Bombardeo Intenso Muy Tardío” que se prolongó hasta 2,5 mil millones de años atrás.)

En este video (en inglés) el geólogo lunar David Kring discute la importancia de los impactos en la evolución de la Luna, la Tierra y finalmente la vida que conocemos hoy:

Los cráteres de impactos en el pasado de la Tierra han afectado no solo a la evolución geológica sino también biológica de nuestro planeta, y fuimos capaces de deducir esto en parte por las lecciones que aprendimos mediante el estudio de la Luna… y solo tienes que preguntare qué otras cosas podemos aprender volviendo a la Luna y estudiando el cuerpo planetario más a fondo.

– David Kring

David es un experimentado científico en el Instituto Lunar y Planetario en Houston, Texas.

La Luna tiene este tipo de cosas que hacen la exploración lunar tan valiosa. Las claves para el pasado de nuestro planeta están literalmente sentadas en la superficie de la Luna, a solo 385.000 km, esperándonos para sacarlas y traerlas de vuelta. Aunque la búsqueda de una historia biológica en Marte o la minería de un asteroide, son definitivamente metas importantes por derecho propio, sólo la Luna guarda tales referencias directas a la Tierra. Es como un índice orbital para la historia en desarrollo de nuestro planeta – todo lo que tenemos que hacer es llevar a cabo las conexiones.

Fuente: Universe Today

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