¿Qué nos ha enseñado el Cinturón de Kuiper sobre el Sistema Solar?

El primer KBO identificado, 1992 QB1. Crédito: ESO.

El pasado 30 de agosto se cumplió el vigésimo aniversario desde el descubrimiento del primer Objeto del Cinturón de Kuiper (KBO por su sigla en inglés), 1992 QB1. Los KBO son distantes y generalmente pequeños mundos, compuestos por hielo y rocas, que orbitan el Sol a increíbles distancias y que aun así son considerados miembros de nuestro Sistema Solar.

Desde 1992 se han encontrado cerca de 1,300 KBOs, y con la nave New Horizons de la NASA apresurándose a llegar en Julio de 2015 a su cita con Plutón y Caronte (los que técnicamente podrían considerarse como los primeros KBOs descubiertos), para luego adentrarse en el Cinturón, muy pronto podremos saber más acerca de estos lejanos habitantes del espacio profundo.

Pero, ¿cómo ha afectado el descubrimiento del Cinturón de Kuiper — propuesto inicialmente por Gerard Kuiper en 1951 (e incluso antes por Kenneth Edgeworth) — a nuestro actual entendimiento del Sistema Solar? Alan Stern, Investigador Principal de New Horizons del Instituto de Investigaciones del Suroeste, discutió recientemente el tema en su blog, “The PI’s Perspective.”

En primer lugar, Stern enumera algunos de los increíblemente diversos aspectos físicos de los KBO que han sido descubiertos hasta ahora:

  • Algunos son rojos y otros grises;
  • Las superficies de algunos están cubiertas de hielo de agua, mientras otros (como Plutón) contienen exóticos hielos volátiles como metano y nitrógeno;
  • Varios tienen lunas, aunque a ninguno se le conocen más que las que posee Plutón;
  • Algunos son altamente reflectantes (como Plutón), otros tienen superficies mucho más oscuras;
  • Algunos tienen mucha menos densidad que Plutón, lo cual es un indicador de que están compuestos principalmente de hielo. La densidad de Plutón es tan alta que sabemos que el 70% de su interior está formado por rocas, ¡existen pocos KBOs más densos y rocosos que él!

Pero a pesar de lo fascinantes que resultan estas características y de la amplia exploración que sugieren, Stern advierte que hay tres lecciones muy importantes que el Cinturón de Kuiper nos ha enseñado acerca del Sistema Solar:

  1. Nuestro sistema planetario es mucho más grande que lo que alguna vez imaginamos.
    “De hecho, por mucho tiempo ignoramos la existencia del Cinturón de Kuiper — la estructura más colosal de nuestro sistema solar — hasta que fue descubierto hace 20 años,” relata Stern. “¡Es una situación similar a no tener mapas de la Tierra que incluyeran al Océano Pacífico a una fecha tan reciente como 1992!”
  2. La ubicación y las órbitas planetarias pueden variar en el tiempo.
    “El hecho genera incluso enormes migraciones de planetas en algunos casos. Tenemos fuertes evidencias de que varios KBOs (incluyendo algunos grandes como Plutón) nacieron en sitios mucho más cercanos al Sol, en las mismas regiones en que ahora los planetas gigantes se encuentran orbitando.”
  3. Nuestro sistema solar, y probablemente otros también, era un muy buen creador de planetas pequeños.
    “Hoy en día conocemos más de una docena de planetas enanos en el sistema solar, y ya superan en número a los gigantes gaseosos y planetas terrestres en conjunto. Pero se estima que el total de planetas enanos que descubriremos en el Cinturón de Kuiper y más allá podría llegar a exceder incluso los 10,000. ¿Quién lo hubiera imaginado?”.

Sólo por hacer una pequeña mención al tema de Plutón no es un planeta, Stern pregunta: “¿Y ahora el inadaptado qué clase de planeta es?”.

El descubrimiento del Cinturón de Kuiper nos ha mostrado que el sistema solar — y muy probablemente otros sistemas planetarios de la galaxia, e incluso del universo — no es algo impecable y ordenado que pueda ser fácilmente explicado con modelos escolares o simples diagramas. Muy por el contrario, se trata de un conjunto de sistemas sorprendentemente diversos y dinámicos, que se encuentran en continua evolución, y que están formados por innumerables y variados mundos que, a pesar de encontrarse a enormes distancias entre sí, se mantienen conectados por los siempre presentes efectos gravitatorios (eso sin mencionar más de alguna ocasional e inevitable colisión.)

Qué increíble serie de cambios a los paradigmas de nuestro conocimiento nos ha traído el Cinturón de Kuiper hasta ahora. ¡La pintoresca visión del sistema solar que teníamos en los años 90 carecía de su estructura más grande!

– Alan Stern, Investigador Principal de New Horizons.

Fuente: Universe Today

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...