Seleccionado el lugar de aterrizaje de la misión ExoMars

Oxia Planum

Región Oxia Planum en Marte, con las posibles zonas de aterrizaje si la misión es lanzada en 2018 o 2020. Crédito: ESA/DLR/FU Berlin y NASA MGS MOLA Science Team.

La región de Oxia Planum ha sido seleccionada como el lugar de aterrizaje principal para la misión ExoMars 2018.

La misión ExoMars 2018 estará formada por un vehículo de exploración y por una plataforma de superficie, y será la segunda de las dos misiones que componen el programa ExoMars, una iniciativa conjunta de la ESA y de Roscosmos, la agencia espacial rusa. Su lanzamiento está previsto para mayo de 2018, aterrizando en el Planeta Rojo en enero de 2019.

La primera misión ExoMars está formada por el Satélite para el Estudio de Gases Traza (TGO) y por el Módulo Demostrador de Entrada, Descenso y Aterrizaje (Schiaparelli), y se lanzará en marzo de 2016 para entrar en órbita a Marte en otoño del año que viene.

Schiaparelli aterrizará en una región conocida como Meridiani Planum. TGO permanecerá en órbita para estudiar la atmósfera de Marte y para retransmitir los datos que envíe la misión ExoMars 2018 desde la superficie del planeta.

La búsqueda de un lugar apropiado para el aterrizaje de la segunda misión del programa comenzó en diciembre de 2013, cuando se solicitaron propuestas de la comunidad científica. En octubre de 2014 el Grupo de Trabajo para la Selección del Lugar de Aterrizaje seleccionó cuatro opciones, que han sido estudiadas en detalle a lo largo de este último año para evaluar las implicaciones técnicas del descenso y el aterrizaje en cada una de ellas, así como el retorno científico que podrían ofrecer.

El principal objetivo del vehículo de exploración es buscar pruebas de la existencia de vida en Marte, pasada o actual, en una región en la que abundase el agua en algún momento de su historia. El vehículo está equipado con una barrena que le permitirá extraer muestras de hasta dos metros de profundidad, algo fundamental teniendo en cuenta que la radiación cósmica y solar en la superficie del planeta constituyen un entorno muy hostil para cualquier forma de vida. Al estudiar el subsuelo, la misión tiene más posibilidades de encontrar biofirmas en buen estado de conservación.

Los científicos piensan que pudo haber vida en la superficie de Marte hace más de 3.600 millones de años, cuando las condiciones eran mucho más húmedas. Los depósitos de sedimentos ocultos en el subsuelo o exhumados recientemente ofrecen una ventana única a este importante periodo de la historia de Marte.

Los cuatro lugares estudiados –Aram Dorsum, Hypanis Vallis, Mawrth Vallis y Oxia Planum– presentan características que indican que el agua jugó un papel importante en algún momento de su pasado, y a la vez son representativos de los procesos que habrían estado activos en todo el planeta.

Estos cuatro candidatos ofrecen la oportunidad de aterrizar en un lugar de gran interés científico, o a menos de 1 kilómetro de él, y están rodeados por numerosos objetivos que serían accesibles a lo largo de la travesía de 2 kilómetros que realizará el vehículo de exploración durante los 218 días marcianos que durará su misión (cada uno con una duración de 24 horas y 37 minutos).

El lugar de aterrizaje de la misión también debe cumplir con unos estrictos requisitos técnicos para garantizar la seguridad de la entrada, el descenso y el aterrizaje del vehículo, entre los que destaca la necesidad de que sea un terreno relativamente bajo, para que el módulo atraviese una porción considerable de la atmósfera durante su descenso para poder decelerar y abrir sus paracaídas.

También hay que tener en cuenta los perfiles horizontal y vertical del viento; el aterrizaje se ha programado para el final de la temporada de tormentas de polvo en el planeta.

Por otra parte, es necesario conocer la pendiente del terreno a distintas escalas, ya que el módulo utilizará un radar para monitorizar su altura y velocidad, y sus medidas podrían verse afectadas por la inclinación del terreno, aumentando el consumo de combustible y poniendo en peligro la maniobra de aterrizaje.

También hay que evitar las pendientes pronunciadas y las rocas de más de 35 centímetros –que es la altura del tren de aterrizaje del módulo– aunque el vehículo será capaz de sortear este tipo de obstáculos durante su exploración de la superficie marciana.

Tras considerar todas estas restricciones y el valor científico de cada candidato, el Grupo de Trabajo para la Selección del Lugar de Aterrizaje ha propuesto a Oxia Planum como el principal objetivo de la siguiente fase de estudio para la misión de 2018.

Lugares candidatos ExoMars

Lugares candidatos para el aterrizaje de ExoMars 2018. Crédito: ESA/CartoDB.

Este Grupo también ha sugerido que Oxia Planum sea uno de los dos candidatos del plan de contingencia, si la misión se tuviese que lanzar en el año 2020. El segundo se elegiría entre Aram Dorsum y Mawrth Vallis.

Oxia Planum presenta uno de los mayores afloramientos de arcillas de 3.900 millones de años de antigüedad, lo que indica que el agua abundaba en esta región en algún momento de su pasado.

Este lugar se encuentra en una amplia cuenca de drenaje de un sistema de valles en el que han quedado al descubierto rocas de diversas composiciones, lo que indica que se presentaron distintas condiciones de deposición y de humectación a lo largo de su historia.

Se piensa que una época de intensa actividad volcánica cubrió las arcillas y otros depósitos, protegiéndolos de las duras condiciones de radiación y oxidación del planeta. Estos sedimentos han quedado expuestos en los últimos cientos de millones de años, lo que es relativamente reciente en términos geológicos.

La decisión del lugar de aterrizaje definitivo será tomada por la ESA y Roscosmos unos seis meses antes del lanzamiento de la misión.

Fuente: ESA

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