Sorprendente estructura gigante con forma de anillo en el universo

Distribución de GRB

Mapa de la distribución de GRBs en un cielo de 7 mil millones de años, marcados con los puntos azules. Crédito: L. Balazs

Cinco mil millones de años luz es una distancia casi inconcebible, incluso en la escala cósmica. Para ilustrar de mejor manera la extensión de esta cantidad física, basta con decir que se necesitarían 35 mil galaxias del tamaño de la Vía Láctea para cubrir esta distancia. Gracias a un sorprendente descubrimiento de un equipo de astrónomos húngaros y estadounidenses, ahora sabemos que una estructura así de grande realmente existe en el universo observable.

Los investigadores encontraron un anillo de nueve explosiones de rayos gamma (GRBs, por sus siglas en inglés Gamma Ray Bursts), los eventos más luminosos en el universo, de unos cinco mil millones de años luz de diámetro y una forma casi circular, en donde cabe anotar que solo hay una posibilidad en 20 mil en que los GRBs se distribuyan de esta manera al azar.

Lajos Balazs, del observatorio Konkoly en Budapest, Hungría, fue el líder del equipo y no pudo esconder cuán sorprendido estaba cuando se dieron cuenta de la dimensión de su descubrimiento.

“Hasta ahora las GRBs son los únicos objetos de los cuales conocemos la distribución espacial en todo el universo observable. Todos los otros objetos están completos en una parte restringida del cielo. Nuestro descubrimiento reveló una característica regular a gran escala que no conocíamos. Objetos de gran escala como los grupos de GRB ya se conocían, pero en una estructura circular tan regular fue una sorpresa”, comentó Balazs.

La estructura anillo descubierta es lo suficientemente grande para contradecir el principio cosmológico, que establece un límite teórico de 1.2 mil millones de años luz para estructuras grandes. Los investigadores asumieron que el anillo puede ser una proyección de una estructura esférica y nosotros vemos su cara cercana por las pequeñas variaciones de distancias de las GRB alrededor del centro del objeto.

Si bien afirman que han encontrado evidencia de una estructura regular, la forma aparente del anillo está basada en una impresión visual.

Los astrónomos concluyeron que el anillo no es probablemente una estructura física real. Pero estudios posteriores serán necesarios para revelar si la estructura pudo ser el producto de una baja frecuencia de un armónico espacial en la densidad en la materia a larga escala o debido a una distribución en la actividad de la formación estelar.

“Sería importante incrementar el número de GRB que sabemos presentan corrimiento al rojo, consecuentemente con las distancias, y así estudiar la distribución de galaxias que potencialmente albergan GRB en más detalle”, añadió Balazs.

Las GRBs son uno de los eventos electromagnéticos más brillantes conocidos que ocurren en el universo. Éstas liberan tanta energía en unos segundos como lo hace el Sol alrededor de sus 10 mil millones de años de vida. Se cree que las GRBs son el resultado de una estrellas masivas colapsando en agujeros negros, pero el problema es que su formación todavía no ha sido aclarada.

“De acuerdo con la opinión extensamente aceptada, las GRBs tienen dos tipos básicos. Las de cortas duración, de apenas algunos segundos, se forman por la fusión de dos estrellas de neutrones, mientras que las grandes pueden resultar del colapso de estrellas de 20 o 40 masas solares”, reveló Balazs.

La mayoría de las GRBs observadas son el resultado de estrellas masivas que colapsan. Las GRBs son un fenómeno transitorio bastante raro. Consecuentemente, la distribución espacial observada no tiene las suficientes muestras de distribución espacial en las galaxias en general. Además, las estrellas masivas tienen una vida corta, por esto las RGBs prefieren galaxias que tienen un alta formación estelar.

El número de GRBs conocidas excede un par de cientos y está creciendo de manera constante gracias a las observaciones.

Fuente: Phys.org

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