Tormentas de polvo marcianas: realidad y ficción

Tormenta de polvo marciana

Ilustración artística de una tormenta de polvo en Marte, acompañada de electricidad. Crédito: NASA.

Durante años, los escritores de ciencia ficción desde Edgar Rice Burroughs a C. S. Lewis han imaginado cómo sería para el ser humano caminar en Marte. Y conforme la Humanidad se acerca a dar sus primeros pasos en el Planeta Rojo, los relatos sobre esa experiencia se vuelven cada vez más realistas.

Más recientemente, “El Marciano” de Andy Weir comienza con una masiva tormenta de polvo que deja varado en Marte al astronauta Mark Watney. En la novela, poderosos vientos arrancan una antena de un equipo y destruyen parte del campamento de los astronautas.

Es común ver tormentas de polvo en el Planeta Rojo; algunas no muy intensas, y otras tan grandes que es posible detectarlas con telescopios desde la Tierra.

Cada año se producen tormentas de polvo moderadamente grandes en Marte, pero cada unos tres años marcianos se detecta tormentas normales que crecen hasta convertirse en tormentas de polvo que cubren gran parte del planeta.

Sin embargo, es poco probable que las tormentas globales puedan dejar varado un astronauta en Marte. Incluso es posible que el viento de las mayores tormentas no sea capaz de mover muchos equipos mecánicos, ya que dichas ráfagas podrían alcanzar una velocidad máxima de 96 km/h. Además, la atmósfera marciana tiene un 1% de la densidad de la terrestre, por lo que un viento con la misma velocidad en la Tierra y Marte es mucho menos intenso en el Planeta Rojo.

Energía solar

Paneles de Spirit cubiertos de polvo

En 2008, una tormenta cubrió temporalmente de polvo los paneles del rover Spirit. Crédito: NASA/JPL-Caltech/Cornell.

Pero que las tormentas de polvo marcianas no nos engañen, pues no son inofensivas. Las partículas de polvo en Marte son muy pequeñas y con una pequeña carga electrostática que les permite adherirse a diferentes superficies.

De hecho, no es extraño ver a los rovers marcianos cubiertos de polvo rojizo. Y cuando este polvo entra o se adhiere donde no debe, puede haber problemas para los rovers, sobre todo para aquellos que usan paneles solares, pues el cubrirse de polvo disminuye su capacidad de captar luz solar y generar energía.

En “El Marciano”, Watnet limpia diariamente el polvo de sus paneles solares para asegurar máxima eficiencia al momento de generar energía, lo que podría ser un escenario real que deban enfrentar los futuros astronautas en Marte.

Las tormentas globales también pueden lanzar suficiente polvo a la atmósfera como para reducir la luz solar que alcanza la superficie del planeta, afectando la cantidad de energía que pueden generar los paneles.

Cuando las tormentas globales alcanzan un equipo, a menudo se debe esperar hasta que el polvo se asiente, ya sea para conservar energía o para proteger el hardware más delicado. Por ejemplo, cuando Spirit y Opportunity enfrentaron una tormenta global en 2007, se detuvo sus operaciones para entrar en un modo que les permitiera sobrevivir durante unas semanas.

Levantando polvo

Demonio de polvo en Marte

Un demonio de polvo sobre la superficie marciana Marte, captado por la sonda MRO. Crédito: NASA/JPL-Caltech/Universidad de Arizona.

Las grandes tormentas pueden poner suficiente polvo en el aire para cubrir completamente el planeta y bloquear la luz del sol, pero al hacerlo se condenan a sí mismas, ya que el calor de la luz solar que alcanza la superficie es lo que mantiene con vida a estas tormentas.

Cuando la luz solar alcanza el suelo, calienta el aire más cercano a la superficie, dejando más frío el aire superior. Como en la Tierra, el aire cálido junto con el frío se vuelven inestables, haciendo que el aire cálido se eleve y levante polvo.

El mismo mecanismo crea desde pequeños demonios de polvo hasta tormentas de tamaño continental que pueden combinarse para crear tormentas globales.

Generalmente, las tormentas más grandes se forman durante el verano marciano en el hemisferio sur del planeta. Las estaciones en Marte son causadas por la inclinación del eje del planeta, al igual que en la Tierra. Pero la órbita de Marte es menos circular que la de la Tierra, por lo que durante buena parte del año marciano el planeta está más cerca del Sol y por lo tanto mantiene temperaturas más cálidas. Este tiempo más cálido ocurre durante el verano del hemisferio sur, por lo que las fuerzas producidas por la radiación del calor son más fuertes. Una vez comienzan, las tormentas más grandes pueden durar de semanas a meses.

Demonios de polvo en Marte

Demonios de polvo en el cráter Gusev, captados el 13 de julio de 2005 por el rover Spirit. Las imágenes abarcan 12 minutos y 17 segundos. Crédito: NASA/JPL/Texas A&M.

Los científicos desconocen por qué hay lagunas de tiempo tan grandes entre una gran tormenta global y otra. La última ocurrió en 2007, por lo que la próxima debería ocurrir pronto.

Fuente: Phys.org

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Felipe Campos

Acerca de Felipe Campos

Ingeniero en Informática. Atraído desde pequeño por la ciencia, y aficionado a la astronomía desde hace algunos años. Con el tiempo que dispone, intenta acercar esta ciencia a la gente, ya sea mediante la publicación de artículos o de eventos y actividades astronómicas en Chile. Traductor de ESOcast para el Observatorio Europeo Austral.