Un agujero negro supermasivo que gira a la mitad de la velocidad de la luz

Quasar

Imagen del quásar RX J1131-1231 obtenida por el Observatorio de Rayos X Chandra y el Telescopio Espacial Hubble. Crédito: NASA.

La tasa de rotación del agujero negro supermasivo más distante logró ser medida directamente, y vaya que es rápido.

Las observaciones en rayos X del RX J1131-1231 (o simplemente RX J1131) muestran que está girando a casi la mitad de la velocidad de la luz.

De esta manera, por medio de rayos X los astrónomos fueron capaces de observar la tasa de caída de materia en la singularidad, obteniendo así el cálculo de la velocidad.

“Estimamos que los rayos X provienen de una región del disco localizada a sólo unas tres veces el radio del horizonte de eventos – el punto de no retorno para la materia que cae al agujero,” comentó Jon Miller, profesor asociado de astronomía de la Universidad de Michigan, y coautor del paper. “El agujero negro debe estar rotando extremadamente rápido para permitir la existencia de un disco con un radio tan pequeño.”

Los agujeros negros supermasivos se encuentran alojados en el corazón de la mayoría de las galaxias, y son millones o incluso miles de millones de veces más masivos que el Sol. Esto hace que su velocidad de rotación sea asombrosamente alta, pero también le entrega a los astrónomos algunas pistas referentes a cómo evolucionó la galaxia anfitriona.

“La historia del desarrollo de un agujero negro supermasivo se encuentra codificada en su spin, así que los estudios de spin versus tiempo pueden ayudarnos a analizar la co-evolución de agujeros negros y sus respectivas galaxias anfitrionas,” aseguró Mark Reynolds, científico asistente de investigación en astronomía de la Universidad de Michigan, otro coautor del estudio.

El RX J1131 se encuentra a seis mil millones de años luz de la Tierra, y está clasificado como un quásar, un tipo de objeto que se da cuando un montón de materia se concentra en un agujero negro supermasivo.

“Bajo condiciones normales, este remoto quásar se vería demasiado tenue como para ser estudiado. Pero los investigadores lograron sacar provecho de una especie de telescopio natural, conocido como lente gravitacional, y de un afortunado alineamiento entre el quásar y una galaxia gigante elíptica, obteniendo así una mejor perspectiva del objeto,” comentaron desde la Universidad de Michigan.

“Las lentes gravitacionales, predichas en un comienzo por Einstein, ocurren cuando la gravedad de objetos masivos actúa como un lente que dobla, distorsiona y amplifica la luz proveniente de objetos más distantes.”

En este caso, los investigadores utilizaron el Observatorio Chandra de Rayos X y el Telescopio XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea para capturar las imágenes en rayos X.

La investigación fue dirigida por Rubens Reis, investigador postdoctoral en astronomía de la Universidad de Michigan, y el paper fue publicado en Nature el pasado 5 de marzo.

Fuente: Universe Today

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